La electricidad necesita un sistema de transporte para llegar hasta los centros de consumo. Este transporte se realiza mediante una extensa red de líneas eléctricas que conectan los centros de producción con los puntos de consumo distribuidos por todo el territorio.
La red de transporte es un elemento fundamental del sistema eléctrico y tiene un doble objetivo: garantizar que los consumidores disponen de electricidad en todo momento, y que ésta llega al usuario final con las menores pérdidas posibles de energía.
La red de transporte de electricidad en España tiene más de 34.500 km de líneas de alta tensión, a los que hay que añadir las líneas de distribución de media y baja tensión. La longitud total supera los 600.000 km, unas 15 veces el perímetro de la Tierra.
Las líneas de alta tensión y más de 400 estaciones transformadoras pertenecen a la empresa Red Eléctrica de España. Las líneas de media y baja tensión, por el contrario, son propiedad de distintas compañías eléctricas que son las que distribuyen la electricidad hasta el consumidor final.
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