España cuenta ya con más de 42.000 puntos de recarga de acceso público, con una potencia nominal instalada que multiplica por 2,66 los mínimos exigidos por la normativa europea para el parque actual de vehículos electrificados. Pero la red pública no es suficiente para sostener una flota empresarial. Y la normativa ya no deja la decisión de instalar infraestructura privada en manos de cada empresa: en muchos casos, instalar puntos de recarga es una obligación legal, no una opción estratégica.
Para las empresas técnico-industriales, la movilidad eléctrica no es solo un reto de sostenibilidad. Es un reto de infraestructura, de normativa eléctrica y de formación técnica de los equipos que van a diseñar, instalar y mantener esa infraestructura.
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Toggle¿Qué es la movilidad eléctrica y por qué está entrando en la agenda de las empresas técnico-industriales?
La movilidad eléctrica empresarial engloba la electrificación de flotas de vehículos, la instalación de infraestructura de recarga en instalaciones propias y la adaptación de los sistemas eléctricos del edificio o nave para soportar esa nueva carga. Para una empresa industrial, eso implica revisar la acometida eléctrica, evaluar la capacidad del cuadro general, diseñar la instalación conforme al Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT) y su instrucción técnica complementaria ITC-BT-52, y gestionar los permisos y licencias correspondientes.
La presión viene de tres frentes simultáneos. El normativo: la legislación obliga a instalar puntos de recarga en determinados aparcamientos y la exigencia se irá incrementando. El comercial: clientes, socios e inversores incorporan la movilidad sostenible como criterio de evaluación ESG. El interno: los empleados con vehículo eléctrico ya demandan infraestructura en las instalaciones de la empresa.
¿Qué instalación necesita una empresa para tener puntos de recarga?
La instalación de puntos de recarga en una empresa no es simplemente enchufar un cargador a la red. Requiere un proyecto eléctrico homologado, una evaluación de la capacidad de la acometida existente y, en muchos casos, una ampliación de potencia contratada. La regla general establecida por la normativa es de un punto de recarga por cada 40 plazas de aparcamiento, mientras que en instalaciones de administraciones públicas la exigencia sube a un punto por cada 20 plazas.
Requisitos eléctricos y normativos de un punto de recarga
La referencia técnica fundamental es la ITC-BT-52 del REBT, que establece los requisitos de instalación de los sistemas de recarga para vehículos eléctricos: dimensionado de cables, protecciones, tomas de tierra, gestión de la carga y sistemas de telegestión. La Orden ITU/1475/2024, en vigor desde enero de 2025, establece los requisitos técnicos que deben cumplir las estaciones de carga, incluyendo la necesidad de medidores certificados e interfaces de usuario que muestren precios y detalles de la carga.
Ayudas y subvenciones para instalar infraestructura de recarga
El Gobierno ha movilizado más de 3.000 millones de euros desde 2019 a través del ecosistema de ayudas de los programas MOVES, orientadas a la movilidad eficiente, y acaba de lanzar un nuevo MOVES junto con el Plan Auto+, dotado inicialmente con 400 millones para impulsar la adquisición de vehículos electrificados. Las empresas pueden acceder a estas ayudas para cofinanciar la instalación de infraestructura de recarga, siempre que cumplan los requisitos técnicos y administrativos del programa correspondiente.
¿Qué perfiles técnicos necesita una empresa para gestionar esta transición?
La electrificación de la movilidad empresarial no puede gestionarse sin perfiles técnicos actualizados. Los roles clave son tres: el técnico de instalaciones eléctricas, que debe conocer la ITC-BT-52 y los requisitos específicos de la instalación de recarga; el responsable de mantenimiento, que debe ser capaz de diagnosticar averías, gestionar el sistema de telegestión y coordinar con el proveedor de energía; y el responsable de flota o de instalaciones, que necesita entender la normativa aplicable, gestionar los permisos y coordinar con el instalador autorizado.
En muchos casos, estos perfiles ya existen en la empresa, pero no tienen la formación específica en movilidad eléctrica que requiere el nuevo marco normativo y técnico. La actualización no es opcional: un error en el dimensionado de la instalación o en las protecciones puede afectar al funcionamiento eléctrico general del edificio y generar responsabilidades legales.
Movilidad eléctrica y sostenibilidad corporativa: qué aporta a nivel ESG
La instalación de infraestructura de recarga y la electrificación de la flota contribuyen directamente a los indicadores de sostenibilidad que los marcos de reporte ESG —como el estándar GRI o los requisitos de la CSRD— exigen a las empresas. Reducción de emisiones de Scope 1 y Scope 2, mejora del indicador de huella de carbono de la flota y alineación con los objetivos de descarbonización son las tres contribuciones más directas y medibles. Para empresas que trabajan con grandes clientes o que participan en licitaciones públicas, estos indicadores tienen un impacto cada vez más real en la adjudicación de contratos.
Cómo formar a tu equipo técnico en instalación y mantenimiento de infraestructura de recarga
La formación es el eslabón que convierte la normativa en capacidad operativa real. Un equipo técnico que conoce la ITC-BT-52, sabe dimensionar una instalación de recarga, entiende los sistemas de gestión de carga inteligente y está al día en las subvenciones disponibles puede liderar la transición eléctrica de la empresa desde dentro, sin depender enteramente de instaladores externos para cada decisión técnica.